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EL PRECIO DE NUESTRA VIDA

7 Feb

 

 

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Hoy muchos de los medicamentos que llegan al mercado, como los nuevos tratamientos para el cáncer alcanzan precios exorbitantes e injustificados, que han convertido la enfermedad en un negocio rentable.

 

Nuestra Sanidad Pública no va a poder seguir sosteniendo la financiación de fármacos a estos precios tan elevados, que sin embargo son necesarios para miles de personas enfermas.

Los laboratorios farmacéuticos obtienen márgenes colosales e indignantes con los tratamientos de las personas que enferman.

Nuestro sistema de salud, y por tanto nuestra salud, está en peligro real como consecuencia de este modelo de innovación y fijación de precios de tratamientos médicos.

La solución NO PASA por retirarnos los fármacos que necesitamos para seguir viviendo o por retrasar  o no facilitar los nuevos fármacos innovadores a los pacientes.

LA SOLUCIÓN PASA porque NUESTRO GOBIERNO use todos los medios jurídicos y políticos en su poder para que disminuya drásticamente el precio de los medicamentos innovadores que salvan vidas y que introduzca medidas de transparencia en todo el proceso de financiación de la I+D médica y fijación de precios.

Nuestra salud depende de ello.

Si a ti también te preocupa, firma esta petición dirigida a la ministra de Sanidad en la que demandamos que tome medidas para reducir el precio de los medicamentos innovadores que salvan vidas; y que introduzca medidas de transparencia en todo el proceso de financiación de la I+D médica y fijación de precios de los fármacos.

Por favor, firma y comparte. La salud de todas y todos depende de ello.

Firmar petición

 

Promueven la campaña:

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ENTREVISTA

 

 

 

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“Los fármacos antitumorales son demasiado caros”

 

ENTREVISTA

Josep Tabernero, presidente de la Sociedad Europea de Oncología Médica

 

Dice Josep Tabernero (Barcelona, 1953) que, entre todas las especialidades médicas, eligió la Oncología “por lo que tenía de reto”, por el gran potencial que ofrecía una enfermedad que todavía se conocía poco y seguía matando mucho. Corrían los años 80 y “soñaba con ser parte de la historia del cambio”, pero no imaginaba todo lo que estaba por llegar. Como director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), jefe de servicio de Oncología Médica del mismo hospital barcelonés y presidente electo de la Sociedad Europea de Oncología Médica asegura estar viviendo “una auténtica revolución” que sólo ha mostrado “la punta del iceberg”.

Esta semana hemos conocido que las cifras del cáncer en España ya superan las estimaciones para 2020. ¿Qué está pasando?

La incidencia ha aumentado, sin duda, pero no debemos generar pánico. El factor más importante que explica ese aumento es el envejecimiento de la población, que es mayor del esperado, en primer lugar porque hay mucha población inmigrante que ha vuelto a su país y, en segundo, porque también muchos españoles se han ido. Esos cambios no se preveían cuando se hicieron las estimaciones.

Puede decirse que es una consecuencia secundaria de la crisis. ¿Han tenido los recortes un impacto directo sobre el cáncer?

Creo que al ser una enfermedad grave, la crisis ha afectado poco. Obviamente nos hubiera gustado que el programa de screening del cáncer colorrectal no se hubiera implantado a finales de 2017, como está previsto, sino en 2012 o 2010, pero en cuanto a la terapéutica no creo que haya habido un impacto notable. Pero tenemos que tener claro que tenemos un sistema sanitario buenísimo que tenemos que mantener. Y eso exige cambios estructurales, una mejor organización de los sistemas sanitarios y también un debate sobre qué es lo que se debe financiar y cómo hay que hacerlo.

¿Los precios de los fármacos antitumorales son abusivos?

Los fármacos son demasiados caros. De hecho, muchas sociedades médicas internacionales, como la ESMO, ya están trabajando para favorecer el acceso a las terapias en todo el mundo. La industria tiene unos beneficios que son impresionantes y la manera en que se fijan los precios no es justa. Yo creo que el precio o el rembolso de los fármacos tendría que estar basado en el valor que aporta cada medicamento, porque no hay dinero para todo y no todos los fármacos aportan lo mismo.

¿Se financian medicamentos con poca utilidad?

El Ministerio está empezando a no recomendar o no aprobar la financiación de ciertos fármacos por el poco valor que aportan. Para mí, lo que sería bueno es que se pusieran las condiciones de aprobación de un fármaco a priori. Y eso tendría también un impacto en la investigación. Porque se siguen haciendo ensayos clínicos de 1.000 pacientes para un beneficio de 2 meses. Y eso no tiene ningún sentido. En Holanda hay muchos fármacos que no se financian. Y no hay alarma social ni crispación. Porque allí todos son muy corresponsables a la hora de discutir cómo mantener el sistema público sin ninguna utilización política. Ningún partido político debería utilizar estos temas.

¿Llegaremos a ver el pacto por la Sanidad?

Lo tendremos que favorecer los profesionales. Es fundamental abrir un debate, que se hablen las cosas. Porque no sólo es el tema de los fármacos. Hay diferencias en el tratamiento del cáncer en España que hay que abordar. Hay comunidades con pocos habitantes que quieren hacer todo y no enviar enfermos a otras regiones. Pero esto, cuando se trata de tumores poco frecuentes o complejos, no tiene ningún sentido. Y no sólo es un problema económico, sino también técnico. Hay ciertas patologías que si no las tratan profesionales con experiencia, que han visto a muchos pacientes, no van a salir bien.

¿La prevención sigue siendo la gran asignatura pendiente?

Sin duda. La prevención no sólo salva vidas, sino que ahorra costes, porque tratar la enfermedad avanzada, aunque la puedas curar, es lo más costoso para el sistema sanitario. Si siguiéramos el decálogo de las 10 normas de la lucha contra el cáncer, el 40% de los tumores desaparecerían. Y siete de esas 10 maniobras no tienen ningún coste, son cambios de hábitos, como evitar el tabaco o limitar el consumo de alcohol.

¿Podremos vencer al cáncer?

Hay cánceres que los vamos a curar y otros vamos a conseguir que sean enfermedades crónicas. Seguro. El paradigma de esto es la leucemia mieloide crónica. Antes los enfermos se morían en menos de año y hoy están viviendo más de 15. Esto es una revolución.

¿Qué otras revoluciones están por llegar?

Lo que está pasando, por ejemplo, con la inmunoterapia es muy importante. El mejor armamento que tenemos contra el cáncer está en nuestro organismo, y está o dormido o sin enterarse. Tenemos fármacos que consiguen despertar a las células inmunes que están dentro del tumor para que ataquen a la enfermedad. Esto funciona bien en un tercio de los tumores, pero ya hay investigaciones muy avanzadas para conseguir actuar sobre esos dos tercios restantes. Lo que tenemos hoy en día es revolucionario, y eso que sólo conocemos la punta del iceberg. Por otro lado, entendemos mejor cómo es el cáncer, podemos clasificarlo mejor, conocemos más del soporte que el organismo le da… Lo que viene es fantástico.

 

fuente
http://www.elmundo.es/salud/2017/02/06/58948367268e3ef9028b458a.html

 

Entrevista: Mariano Barbacid: “La ciencia española está moribunda”

23 Jul

 

 

 

 

CIENCIA

Mariano Barbacid es una referencia mundial en la lucha contra el cáncer. Sus hallazgos pioneros sobre las averías genéticas que desencadenan los tumores le colocaron en la vanguardia de esta guerra científica, y ahí sigue. Tras impulsar, como su primer director, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), hoy continúa buscando nuevas dianas terapéuticas en su laboratorio, convencido de que la revolución biomédica del siglo XXI no ha hecho más que empezar. En esta entrevista -que forma parte de 15 citas con la ciencia, una serie de encuentros entre periodistas y grandes figuras de la ciencia española organizados por la Fundación Lilly para conmemorar su decimoquinto aniversario- Barbacid manifiesta su temor a que nuestro país vuelva a perder el tren del progreso por culpa de los duros recortes que ha sufrido la investigación en los últimos años.

 

 

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Doctor, ¿cómo ve la salud de la ciencia española?
Moribunda. Todo dependerá del futuro gobierno, pero ahora mismo la situación es crítica porque la gente joven se está yendo. La ciencia, para avanzar, tiene que contar con una combinación de gente con experiencia y talento nuevo, pero sin gente joven que traiga ideas frescas, la ciencia está muerta. Y en España, los laboratorios se están vaciando de jóvenes.
La situación era bastante mejor cuando usted decidió volver de Estados Unidos a finales de los años 90 para dirigir el CNIO, ¿no?
Para mí, estos años han sido una montaña rusa. Cuando volví a España, lo hice porque era un momento en el cual se estaba apoyando la investigación. Había medios, se creó el CNIO y otros centros como el CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) y el_IRB (Instituto de Investigación Biomédica) de Barcelona. España estaba cambiando por primera vez, no sólo apoyando más la investigación, sino que además se estaba haciendo de otra forma, con formas nuevas, sin oposiciones, es decir, sin aquellas fórmulas decimonónicas de acceder a una cátedra. Se creaban fundaciones y había una contratación mucho más flexible. Fue un momento en el que cuando iba a Europa, la gente me decía: «¡Cómo está cambiando España, por fin sale de esa prehistoria de la investigación que desgraciadamente arrastramos desde los Reyes Católicos!». Sin embargo, con la crisis, en 2010 cambió todo. Estos últimos años han sido un auténtico desastre para la investigación científica, hoy la ciencia en España es un páramo. Yo no sé cómo vamos a salir de esto, si es que salimos algún día.
Si tuviese delante a los principales líderes de los partidos políticos españoles, ¿qué les diría sobre este problema y cómo hay que afrontarlo?
El mensaje fundamental es que los países más ricos no son los que más invierten en ciencia y en investigación, sino que los que más invirtieron en ciencia y investigación son ahora los más ricos. Tratar de meterles eso en la cabeza a nuestros políticos sería algo realmente fantástico, porque el futuro en nuestro país depende de la inversión en ciencia y tecnología.
Pues imagínese que le nombraran ministro de Ciencia. ¿Qué reformas concretas propondría?
En primer lugar, habría que triplicar la inversión [actualmente en torno al 1,25% del PIB], porque si la duplicáramos no sería suficiente. Imagínese lo que le digo, porque se ha recortado más de la mitad. Si la duplicáramos, estaríamos como hace seis u ocho años, pero en ciencia no podemos estar así. Si el próximo gobierno no triplica la inversión, España no levantará cabeza en los próximos años. Eso es algo que espero que los políticos entiendan, pues es realmente fácil de entender.
Pero más allá del dinero, ¿qué reformas necesita la ciencia y las universidades en España?
El sistema universitario español, lo dicen todas las estadísticas, es irrelevante en el escenario académico internacional y eso habría que cambiarlo. Hay una frase acertada que una vez se utilizó en un editorial: «gestionar miseria». Si se crea una Agencia de Investigación, como se ha creado ahora, sin financiación, pues no deja de ser gestionar miseria. Es decir, si no hay más dinero pues olvidémoslo, conformémonos con ser un país de segunda división y que investiguen otros.
¿Teme, entonces, que volvamos al «que inventen ellos»?
Yo no me resigno a eso, pero si no se triplica la inversión que hay en estos momentos, nos podemos olvidar de que España tenga un papel relevante en el primer mundo. Pero es difícil ser optimista, cuando en los múltiples debates electorales que hemos oído en la radio y la televisión, no he escuchado a nadie hablar de ciencia.
Quizás los políticos no hablan de ciencia porque la sociedad no se lo exige, y por lo tanto no es un tema del que dependan muchos votos. ¿Qué podemos hacer frente a este desinterés de la propia sociedad hacia la ciencia?
Eso es cierto. España no tiene cultura científica desde que se expulsó a los judíos y se terminó la dominación árabe, cuando Córdoba era uno de los centros del saber del mundo. España ha jugado un papel prácticamente irrelevante en el mundo científico, eso es historia, pero muchas veces el político tiene que hacer cosas no porque se lo exija la sociedad sino porque él o ella debe saber que tiene que hacerlas. Ahí está el buen político, el que hace las cosas que el país necesita sin necesidad de que haya presión de la gente para que las haga. Eso se llama liderazgo.
¿Qué mensaje lanzaría hoy a jóvenes científicos españoles que tengan vocación científica pero no ven futuro en su país? ¿Qué les recomendaría? ¿Hacer la maletas?
Es que no hay otra en este momento. Primero que busquen las pocas oportunidades que hay en España, que todavía quedan grupos de investigación competitivos. Pero claro, esos grupos pueden absorber a unas pocas docenas de investigadores, el resto si realmente tiene vocación y quieren dedicarse a la ciencia, no tienen más remedio que irse al primer mundo, al mundo anglosajón sobre todo.
¿Hay talento científico en España y el problema es que no se aprovecha?
Sí, los españoles somos igual de inteligentes, no más, pero si igual de inteligentes que los ingleses, los americanos, los franceses… Y tenemos relativamente una buena formación, es decir, que el problema es luego tener medios para poder investigar. Creo que el español no está en ninguna desventaja respecto a otros investigadores en el mundo, simplemente estamos en desventaja porque no tenemos medios para trabajar.
¿Cree que es falso eso de que culturalmente somos un pueblo más de humanidades que de ciencia?
Bueno, puede que España tenga menos científicos de los que debiera, pero yo creo que el problema reside en la capacidad de tener los medios para poder trabajar. No creo en las razas, el español para mí es igual de válido para investigar que cualquier otra persona del mundo.
¿Cómo cree que se podría concienciar más a la gente sobre la importancia de la ciencia? ¿No deberían implicarse más los propios científicos en la comunicación de la ciencia?
Todo el esfuerzo que podamos hacer tanto los científicos, intentando comunicar mejor, como los medios de comunicación, dando más interés a este tema, evidentemente es bienvenido. Pero ante todo creo que es un tema que requiere liderazgo, es decir, el político debe saber que hay que invertir en investigación y no necesariamente invertir en investigación porque lo pida la sociedad. A veces, a la sociedad hay que dirigirla hacia aquello que es bueno. En todo caso, las encuestas indican que los investigadores estamos entre las profesiones mejor valoradas. No creo que la sociedad esté de espaldas a la investigación. Todo lo contrario, la sociedad tiene hambre de investigación.
¿No le parece un buen síntoma que, en los últimos años, ha habido algunas movilizaciones de protesta en las calles españolas contra los recortes en ciencia?
Las ha habido, sí, pero evidentemente científicos somos muy pocos y la posición de la ciencia no es algo tan importante o tan masivo como puede ser la educación o la sanidad. Eso es absolutamente básico y es lógico que sea donde haya mayores protestas. Pero en España, si no invertimos en investigaciones, el país se quedará obsoleto.
El panorama que pinta es desolador. ¿Tiene esperanza de que mejorará en el futuro?
Estos últimos años han sido un auténtico desastre para la investigación y evidentemente, por correlación, un desastre para el país. En este momento no tengo más remedio que ser un poco pesimista, pero, bueno, vamos a ver lo que sucede. Creo que lo importante ahora es lanzar el mensaje y esperar que los políticos tomen nota y sean conscientes que sin investigación, España nunca será un país de primer nivel en el contexto mundial.

fuente

 

http://www.elmundo.es/ciencia/2016/07/17/578a6c51468aeb0e3e8b465a.html

 

¿Hay que tener miedo al cáncer? Una conversación con el doctor Manel Esteller sobre los avances y las esperanzas en la lucha contra la enfermedad.

16 May

 

 

 

 

 

¿Hay que tener miedo al cáncer?

Una conversación con el doctor Manel Esteller sobre los avances y las esperanzas en la lucha contra la enfermedad. Acaba de recibir el Premi Nacional de Recerca 2015

 

Nacer es comenzar a morir: esta es una frase de poeta afectado, pero también un irrefutable hecho biológico. Pese a lo trágico de la expresión, entre uno y otro verbo hay vida, mucha vida, de la que hay que saciarse con plenitud. Sobre vivir y sobre morir y sobre la enfermedad hablaManel Esteller Badosa (Sant Boi de Llobregat, 1968), uno de los hombres que más saben del cáncer y sus mecanismos.

El doctor Esteller, que acaba de recibir el Premi Nacional de Recerca 2015, ocupa un despacho en el Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) del Hospital Duran i Reinals, centro que dirige en ese oncológico que da miedo y que tan necesario es. Porque ¿hay que temer al cáncer? Responderá a eso y a otras decenas de cuestiones más adelante, puesto que ese es el objetivo del reportaje: situar el mal en el discurso de la esperanza.

Optimismo no es una palabra, sino una medicina potente.

Se referirá varias veces a la epigenética. ¿Qué es? El estudio de los factores externos (medioambientales) o internos (heredados) que modifican los genes. En Idibell han creado fármacos epigenéticos y tests diagnósticos en busca de dianas certeras.

El despacho de Esteller es la pesadilla de un maniático del orden. Asegura que cada seis meses libera carpetas y estanterías. Se diría que han pasado seis años desde la última vez. Pero si el sabio se encuentra cómodo en la madriguera, ¿quién tiene derecho a juzgar ese convencionalismo?

Divulgativo, mezcla en la conversación a Groucho Marx, el platino, el gas mostaza, las moléculas pequeñas y el club de los supervivientes.

¿HAY QUE TENER MIEDO AL CÁNCER?

“Hay que tener respeto. Es una enfermedad que aún se asocia a un pronóstico malo, que aún se asocia a la mortalidad. Depende de qué cáncer. Es como decir: ‘Estoy triste’. Estás triste ¿por qué? ¿Porque tienes una depresión? ¿Porque te ha pasado algo y estás triste? ¿Porque naciste triste? ¿Estás triste hoy y mañana no lo estarás? ¿Hay que tener miedo al cáncer? Respeto, seguro. Tratamiento médico académico, seguro. Y, después, estar informado de qué tipo de cáncer tienes. Porque los miedos son diferentes y la gestión del miedo también es diferente”.

EL PLATINO NO ES SOLO UNA JOYA

“El que da menos miedo es el de piel, no confundir con el de las pecas (melanoma), que sí es malo. Más del 90% de los primeros se curan. Se curan tanto que algunos no los llaman ni cáncer. Cuando se hacen clasificaciones de incidencias de cáncer, lo separan porque es bastante frecuente. Estamos expuestos, todos tendremos algún pequeño tumor en la piel que nos tendrán que sacar. Antes, cuando la gente trabajaba en el campo, había más que ahora. Ahora salen por el sol de las playas y esas cosas. El 90% del cáncer de testículo se cura. Es importante porque afecta a gente joven con más esperanza de vida, con 50 o 60 años por delante. Necesitamos curarlos porque son muy importantes para la sociedad. Y se cura porque hubo un descubrimiento científico. El tumor de testículo responde muy bien a un derivado del platino. Una molécula parecida al platino con el que se hacen las joyas. Después tenemos las leucemias, básicamente, un cáncer de la sangre. Hay subtipos. Le dices a un especialista: ‘Leucemia’. Y te dirá: ‘¿Qué leucemia? ¿De células B o de células T? ¿Infantil o de adulto?’. Hay subtipos que se curan en un 90%, pero hay otros que solo en un 10%. Hemos podido llegar a un conocimiento genético, molecular, para definir los tipos. En el cáncer de pulmón seguro que hay muchos subtipos, pero aún no somos tan buenos en eso”.

LO QUE OPINA GROUCHO MARX

“Todo da cáncer’ es como una frase de Groucho Marx. ‘La vida es una enfermedad de transmisión sexual que solo se cura con la muerte’. La vida da cáncer. ¿Y por qué da más? Porque vivimos 85, 86, 87 años. Las mujeres catalanas son las que más viven de toda Europa. Al vivir más años hay más probabilidades de que haya errores en sus células y se produzcan tumores. Si todos los días juegas a la ruleta, un día te tocará”.

MALAS SEÑALES DE HUMO

“Con 85 años de vida, nuestras células que se dividen permanentemente pueden tener un error. Aunque lleves una vida muy saludable, las posibilidades son muchísimas. Usted puede tener un accidente de coche sin ir rápido ni estar borracho. Es azar y tiempo. Después hay causas que ayudan a producir errores. En esas podemos intervenir. Pero no podemos intervenir en la vida. Podemos intervenir en los factores externos, algunos identificados y otros, no. El número uno es el tabaco. Ha existido mucha resistencia a identificar el tabaco como cancerígeno. Demasiados intereses comerciales. Hubo anuncios que decían que limpiaba los alveolos y los bronquios. El tabaco provoca uno de cada tres cánceres en el mundo. El 30% de los tumores. Cuando tienes cáncer de pulmón, el 90% son fumadores. No es lo mismo que decir que el 90% de los que fuman tienen cáncer. Pero además del pulmón, cabeza y cuello, la boca, la lengua, la garganta, el paladar. Y, más lejanos, la vejiga, que es por donde el tóxico del tabaco se elimina”.

NO VAYAS A CHERNÓBIL

“Otros factores son las radiaciones excesivas. Las muy ionizantes, con mucha energía: las centrales nucleares. La central de Chernóbil mató a mucha gente años después, cinco, diez años, porque llegó la radiación fuerte. Muchos tuvieron tumor de tiroides. Después está la radiación solar excesiva, que se relaciona con el cáncer de piel y el melanoma”.

ZAPATERÍA RADIACTIVA

“Hay que reducir el número de radiografías. Una o dos al año. Se han hecho barbaridades. Hace muchos años, en EEUU, un cliente iba a una zapatería y le hacían una placa de rayos X para ver el tamaño. Los libros de experimentos del matrimonio Curie aún son radiactivos. Si son necesarias hay que hacerlas: a veces el beneficio es superior al riesgo”.

SOMOS OMNÍVOROS

“En China, gente que comía una cierta seta tenía cáncer de hígado. Producía una modificación específica en el ADN. Hay que ser muy cuidadosos. Nos podemos privar de fumar, evitar ser irradiados, pero no podemos evitar comer. Es una actividad humana que no podemos eliminar. No está claro que haya una gran dieta preventiva o una gran dieta causante de ese cáncer. Sabemos que hay excesos asociados a muchas enfermedades. El exceso de bebidas carbonatadas y azúcares tiene relación con la obesidad y la diabetes. Y crece en Asia. La dieta tiene que ser equilibrada. ¿Y qué significa? Que tiene que haber un poco de todo y sin pasarse. Las pirámides alimentarias son bastante ciertas. Arriba, las carnes procesadas. Eso no quiere decir que no tengamos que comer carne. Somos omnívoros”.

LA OMS Y LA CARNE PROCESADA

“Lo que la OMS dice es muy reciente y también ha sido bastante discutido. Explica que comer carne procesada de forma excesiva está asociado a enfermedades, entre ellas cánceres, sobre todo, cáncer de colon. ¿Por qué? No lo dice. A nivel celular y bioquímico no está claro”.

ANTENAS TELEFÓNICAS: NO EN MI PISO

“¿Producen cáncer? Si se instalan en un edificio todos los vecinos protestarán y, al mismo tiempo, tienen móviles. Hay una contradicción. La OMS dice que no lo sabe. Los informes de la OMS no dicen ni que sí ni que no. Hay tumores graves que no sabemos por qué suceden. El glioma, el tumor de cerebro. Es de los peores. Mueres en los dos primeros años. Hay gente que dice que es por los móviles: no hay evidencia científica. Creo que aumentan un poco. Pasa entre gente joven, en torno a 40 años”.

LOS ALIMENTOS MILAGRO

“Los alimentos tienen muchos componentes y es difícil saber qué hace cada uno. La clave es que muchos alimentos –los vegetales– ayudan a equilibrar otros, como las grasas. ¿Quiénes son los que llegan a centenarios? Personas que comen poco, hacen ejercicio moderado y no son fumadores. Y hay una parte genética, heredada. En Japón es algo contrastado. Hay una broma que dice: ‘¿Viven más o se les hace más largo?’. Obviamente no hablamos de comer por debajo de lo esperado, porque entonces entraríamos en un terreno muy peligroso, el de la anorexia, que es una enfermedad muy frecuente y mata a gente joven que no debería morir”.

DOCTOR, ¿USTED QUÉ HACE?

“Como mínimo tengo la información. Lo importante es tener la mejor información y después cada uno en su libre elección, si no afecta a los otros, tiene que tomar las decisiones que quiera. ¿Yo qué hago? Por fortuna, no fumo. Tengo más riesgo de una enfermedad cardiovascular: puede ser parte genética. ¿De qué muere la gente en Catalunya? Cardiovascular, de un infarto. De cáncer y de enfermedad neurodegenerativa, alzhéimer. La cuarta causa, de otra cosa, sea la que sea: un accidente de coche, una enfermedad minoritaria, suicidio. La aparición de la enfermedad cardiovascular, cáncer o neurodegenerativa es similar: de los 50 hacia arriba. La gente se cuida más y ahora, a lo mejor, el pico está en los 60. Se cree, la base aún no es sólida, que el alzhéimer podría prevenir el cáncer. La gente con alzhéimer ha llegado a mayor y no ha tenido cáncer antes: básicamente esa es la idea. El cáncer es inevitable. Todos los hombres mayores de 80, todos, tienen cáncer de próstata. Pero el tumor es tan lento, que mataría a esa persona en 20 o 30 años. Y a muchos solo se les descubre en autopsias”.

UN POCO DE JAMÓN

“Me gusta mucho el embutido, el jamón. ¿Tengo que renunciar a ese placer? Es uno al que, conscientemente, no he renunciado. Aunque por salud me interesaría. Tomo poco alcohol, no fumo, hago ejercicio moderado desde hace poco, cuando he visto las orejas al lobo. Ves que gente que conoces va cayendo, como es normal. Cuanto más tiempo pasa, más gente cae”.

CUÉNTEMELO TODO, DOCTOR

“¿Qué información recibe el paciente? La que quiera. Hay pacientes que no quieren saber nada. ¿Tengo cáncer? Ya me dará lo que sea. Hay pacientes que quieren saberlo todo. Todo. Así que va en función de la demanda. Un paciente bien informado puede entrar en los últimos ensayos clínicos con nuevos fármacos. Hay personas que no han querido saber nada diagnosticadas al mismo tiempo que personas que han querido saber cosas y han conseguido entrar en ensayos clínicos y están vivas”.

LA EPIGENÉTICA, EL LÁPIZ Y LOS ACENTOS

“La epigenética ha dado una explicación científica a cómo los factores externos son capaces de hablar con los factores internos, el ADN básicamente. Tenemos una epigenética que nos define como homo sapiens, que compartimos los humanos. Aparte, hay una epigenética que nos diferencia, pero que es muy menor a la general. Son diferencias mínimas. En células con tumores, la programación que las hace funcionar está alterada. Los fármacos borran las señales erróneas y vuelven a colocar señales normales. ¿Y cómo lo hacen? Hay una proteína alterada en un tumor, que pone unas marcas: imagine que es un lápiz. El fármaco bloquea ese lápiz, que ya no coloca los acentos donde no toca. Un mecanismo de llave y cerradura. Funciona muy bien en leucemias y linfomas. Y ahora probamos en tumores infantiles, que son especiales. Son poco ambientales porque han tenido poco tiempo para recibir influjo, pero han recibido de nacimiento alguna alteración, genética o epigenética. También comienzan a responder a algunos de esos fármacos”.

LA ALIANZA INDUSTRIA-CIENCIA

“Antes existía alergia entre la academia, los científicos –nosotros– y la industria. La academia decía: ‘Los de la industria son unos corruptos que solo buscan el dinero’. Y la industria decía: ‘Los científicos no tienen ninguna idea práctica y solo buscan su fama’. Por suerte, los dos mundos han confluido y hay una alianza. Nosotros damos conocimiento global sobre la epigenética en cáncer, demencia y otras enfermedades. Algunos de esos conocimientos son explotables. Se hace una patente que se puede licenciar a una compañía que desarrolle un fármaco o un kit diagnóstico, un test diagnóstico. De todo lo que hacemos, es un 20%. Todo lo otro a lo mejor lo será pero dentro de cinco años o más tiempo. Aparte de los fármacos epigenéticos, que son cinco, también salió de nosotros un test que permite predecir si un tumor del cerebro es sensible a una quimioterapia. Si es positivo, hay que dar esa quimioterapia. Si es negativo, esa quimioterapia no se puede dar. Eso hace que el paciente reciba la quimioterapia adecuada y se evite la toxicidad”.

 

LA PREHISTORIA DEL GAS MOSTAZA

“¿Cómo comenzó la quimioterapia del cáncer? Comenzó en la primera guerra mundial. Llegaban los soldados, tiraban gas mostaza y mataban a los enemigos. Se descubrió que no solo mataba a los enemigos, sino que disminuía el número de linfocitos en la sangre. Y eso fue útil porque en las leucemias se incrementa el número de linfocitos. Se comenzaron a tratar las leucemias con un derivado del gas mostaza. Un agente químico de guerra sirvió para la primera quimioterapia. La quimioterapia ha salvado muchísimas vidas. Ahora intentamos hacer fármacos específicos que incidan solo sobre la célula tumoral. En lugar de lanzar gas mostaza a chorro, los teledirigimos al enemigo: uno a uno. Es lo que llamamos moléculas pequeñas. Un 25% de los cánceres, uno de cada cuatro, se trata con una molécula pequeña, específica contra ese subtipo”.

MOLÉCULA PEQUEÑA, RESULTADOS GRANDES

“A mediados de los años 80 la terapia de la molécula pequeña era un 2%. Estamos en el 25%. La curva sube. Creo que en los próximos cinco años llegaremos al 50%. Bajará la quimioterapia global: aún será muy útil, curará muchos tumores. Otra cosa muy importante es que el cáncer de colon de un señor y el cáncer de colon de una señora en el microscopio pueden parecerse mucho, pero a nivel molecular son diferentes y tendrán un tratamiento diferente. Habrá que hacer una inversión: un diagnóstico molecular que cuesta unos 300 euros por paciente. Ahora se hace al 25% y habrá que hacerlo al 50%, con lo que el gasto sanitario aumentará, pero en el fondo disminuirá porque estamos dando algunos fármacos que tienen poco efecto, fármacos que cuestan 50.000 euros por paciente y solo le dan cuatro semanas de vida extra”.

TABLERO DE RISK

“¿Por qué no se hace? Cuando hablamos de guerra contra el cáncer no hablamos de guerrilla de tablero de Risk. Es una batalla grande. Va más allá de cerrar balances anuales y va más allá de legislaturas”.

MI ABUELA

“En todas las familias habrá casos de alzhéimer, de cáncer o cardiovasculares. En mi caso fue mi abuela. Me preocupan mucho las demencias por varios motivos. No te matan directamente, te invalidan. Puedes vivir 20 años más con una demencia. Te conviertes en una carga social para ti, que no te enteras, para tu familia y para el sistema. Aparte de ese gran problema, no hay terapias. En el cáncer curamos el 60% de los tumores globalmente, pero en la demencia no tenemos ni una terapia que funcione. Hay que invertir en esa investigación. No curamos ni a un paciente. Ni uno. Vas por la calle y hay gente curada del cáncer, gente que trabaja, que tiene hijos, que se casa y se descasa, que hace de todo. Si entras en el pozo de la demencia, no sales. Somos una población envejecida y cada vez habrá más casos. No sabemos la causa, si hay una causa, se asocia al envejecimiento. No sabemos por qué unos la tienen y otros, no”.

LO QUE PASÓ HACE 40 AÑOS

“En todas las demencias, parkinson, alzhéimer, tiene que haber algo en común. También en el cáncer: hay una alteración celular, las células se escapan de donde están, etcétera. Parte de eso que es común –en demencias y en el cáncer– son las alteraciones epigenéticas. Como hay fármacos epigenéticos para el cáncer, alguno de esos en el futuro puede servir para el alzhéimer. ¿Qué pasa con el alzheimer? Que no te acuerdas de lo que hiciste ayer pero recuerdas algo que pasó hace 40 años. Hay alteraciones de la memoria”.

MALDITA RESISTENCIA

“El cáncer se adapta. Si aplico quimioterapia, el cáncer cambia y muestra una cara resistente. Si es una molécula pequeña, la recibe, mueren muchas células, pero algunas crecen: son las resistentes. Estamos averiguando mucho sobre los mecanismos epigenéticos involucrados en la resistencia a los fármacos contra el cáncer. Encontramos el fármaco, dos años después el tumor reaparece y es resistente, ha cambiado. Es el fármaco el que ha hecho que cambie el tumor”.

EL CLUB DE LOS SUPERVIVIENTES VA DE FIESTA

“Cuando comencé, la mayoría de las mujeres con cáncer de mama morían, buena parte de ellas. Hoy se encuentran y van de fiesta. Ese mundo no existía, esas mujeres no existían. Y hoy están. ¿Dónde está el club de los supervivientes del cáncer de páncreas? No existe. Mueren casi todos. Un 90%. Y eso es lo que hay que cambiar: hacer que exista ese club de supervivientes y se vayan de fiesta”.

 

 

fuente:

 

http://www.elperiodico.com/es/noticias/dominical/cancer-miedo-manel-esteller-cura-alzheimer-investigacion-5123404