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Reducción del cansancio: haz ejercicio

16 Abr

 

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Como uno de los efectos secundarios más comunes de Gleevec, Sutent y Stivarga, la fatiga es una condición que muchos sobrevivientes de GIST están íntimamente familiarizados con ella. La Red Nacional Integral del Cáncer define la fatiga relacionada con el cáncer como “una sensación angustiosa, persistente subjetiva de cansancio o agotamiento físico, emocional y / o cognitiva relacionada con el cáncer o el tratamiento del cáncer que no es proporcional a la actividad reciente e interfiere con el funcionamiento normal.”

Debido a su dificultad de cuantificar y / o tratar, los pacientes se pueden encontrar  física y emocionalmente debiles. Sin embargo, la fatiga en pacientes con cáncer puede tener más de una causa. Mientras que los tratamientos para el cáncer (es decir, quimioterapia, radiación, cirugía) sí son sin duda la fuente principal de la fatiga, otras causas como la anemia, no consumir suficientes calorías y nutrientes, pérdida de peso muscular, y ser menos activos también pueden ser factores contribuyentes.

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Las investigaciones muestran reducción de la fatiga con el ejercicio

La investigación ha vinculado el ejercicio físico con   reducción de la fatiga, así como el aumento de la fuerza muscular y la duración del sueño. Los estudios también han llegado a la conclusión de que el mayor número de pasos de una persona que da por día se correlacionó con una mayor actividad física y mejores niveles de funcionamiento social.

En otras palabras, entre cuanto mas se mueva, mejor se sentirá. Aunque no ha habido muchos estudios sobre este tema, todos los estudios existentes han demostrado resultados prometedores que han llevado a que los programas de ejercicio se convierten en una parte estándar de los planes de tratamiento de muchos pacientes.

Institutos de cáncer en todo el mundo han comenzado a ofrecer a los pacientes ​​clases de ejercicios supervisados por especialistas.  También hay formas  que puede realizar en casa, pero antes de intentar cualquier cosa en casa siempre consulte a su médico.

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Maneras de permanecer activos

 

La parte más importante de un estilo de vida físicamente activo es asegurarse de que usted se está entreteniendo. He aquí una breve lista de maneras entretenidas para mantenerse activo:

Caminar – Con el verano a la vuelta de la esquina es el momento perfecto para ir a dar un paseo. Caminatas enérgicas pueden aumentar los niveles de energía al aumentar la circulación sanguínea y aumentar el suministro de oxígeno a cada célula de su cuerpo que ayuda a sentirse más alerta. Sólo recuerde para mantenerse hidratado y protegerse de la exposición al sol.

Ciclismo Estático – Si el movimiento es una preocupación para usted, haga ciclismo en una bicicleta estática. Montar una bicicleta estática con regularidad ayuda a que tu corazón se vuelva más fuerte y más eficiente en el bombeo de la sangre por todo su cuerpo. La mayor cantidad de sangre que circula, más oxígeno y nutrientes son transportados a todas las células vivas. Usted puede incluso tomar un buen libro y leer mientras hace su ejercicio.

Yoga – Esta es una gran manera de ganar flexibilidad y la fuerza, al tiempo que reduce los niveles de estrés. El Yoga se centra en armonizar el cuerpo y la mente a través del uso de la postura exacta, ejercicios de respiración y meditación. Las técnicas incorporadas en el yoga puede ayudar a disminuir el dolor crónico, la presión arterial y reducir el insomnio.


Jardinería
– Disfruta estando al aire libre? Con la primavera , es el momento perfecto para comenzar un jardín,cultivar flores o atender un huerto. La jardinería se asocia con la claridad mental y la sensación de recompensa. También se ha demostrado que facilita tranquilidad y curación. Sólo tenga cuidado de no levantar objetos excesivamente pesados ​​y la exposición al sol.

Danza – Si el ejercicio tradicional no es para usted, el baile es una gran manera de empezar a moverse y divertirse. Es un entrenamiento de cuerpo completo sin los movimientos aburridos y repetitivos de los programas de ejercicios convencionales. Bailar mejora la forma del cuerpo, promueve huesos más fuertes, mejora el equilibrio y aumenta los niveles de endorfinas. Haga una lista de reproducción de sus canciones favoritas y empiece a moverse!

Hay un sin fin de ejercicios que usted puede hacer más allá de los expuestos anteriormente. Los beneficios del ejercicio, si se hace correctamente y con seguridad, pueden conducir a una mejor calidad de vida y aumentar su bienestar general. Ya se trate de un entrenamiento corto  o un plan de ejercicios personalizados diseñado para usted, la parte principal es simplemente levantarse y empezar a moverse.

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¿Un lexatin? No, mejor váyase a sudar al parque

17 Dic

Imagen de la XXXV Maratón de Madrid, celebrada en 2011. / C. MANUEL

La prescripción de ejercicio físico en sustitución de algunos medicamentos gana adeptos en todas las especialidades médicas

 

En los periódicos salen muchas veces noticias que despiertan admiración, pero no extrañeza. Noticias de este cariz: un hombre de 102 años se prepara para batir su propio récord de la hora en bicicleta para centenarios. Hace dos años, un francés, llamado Robert Marchand, que ha combatido en dos guerras, ha sido bombero en París, ha trabajado de leñador en Canadá y después de jardinero hasta los 76 años, fue capaz de recorrer en un velódromo 24,251 kilómetros durante 60 minutos en bicicleta. Desde entonces, Marchand, que lleva una vida autónoma en soledad y hasta sigue conduciendo su coche, se ha sometido a un seguimiento científico por parte de fisiólogos franceses y a un riguroso plan de entrenamiento que le ha permitido, sorprendentemente, mejorar su forma física y su capacidad de rendimiento, pese a su envejecimiento. “Tiene un consumo de oxígeno de 35 mililitros por kilo y por minuto, que es el normal en una persona de 45 años”, explica, admirada, la fisióloga Véronique Billat. “Y hace tres meses tenía el consumo de oxígeno de un hombre de 55 años… En nada ha ganado 10 años”.

“Los pacientes aceptan cada vez mejor esta ‘terapia”, dice un médico

Para Billat no hay mejor ejemplo para mostrar los magníficos efectos que para la salud genera el ejercicio físico, y seguramente no la contradirán el tercio de personas centenarias que reconocen en cualquier estudio dedicado al asunto que en el ejercicio físico está el secreto de su longevidad. O tampoco le llevará la contraria Carmen, que se niega a decir su edad —“Vale, puede decir que más de 80”, admite— y que todas las mañanas, de ocho a nueve, recorre el Retiro, el parque central de Madrid, en bicicleta. “Ando en bici una hora al día, por lo menos”, dice. “Y los días que no lo hago me siento mal”.

Carmen, como diría algún especialista, genera química buena con el ejercicio que contrarresta todos los elementos negativos —sedentarismo, contaminación, estrés…— que la vida en las grandes ciudades en el siglo XXI lleva consigo. Pero más allá de esta obviedad, no inferior a la obviedad primera —enfermamos cuando dejamos de hacer ejercicio, por eso el ejercicio físico nos ayuda a sanar— que da origen al movimiento, en los últimos años se ha desarrollado entre médicos de todo el mundo y de todo tipo de especialidades un consenso para considerar la práctica de ejercicio físico no como un consejo que se da a un enfermo, como se le aconseja no fumar o no beber en exceso, sino como una prescripción con el mismo valor terapéutico que el del medicamento que a veces le receta también. Todo parte de una nueva obviedad: somos química, producto de reacciones químicas en nuestras células, de un juego de proteínas, y el deporte, el sudor, produce también reacciones químicas, como cualquier medicamento. El ejercicio previene y cura.

Esto se cristaliza en algunos estudios con conclusiones que podrían llamarse de sentido común, como uno publicado en el International Journal of Sports Medicine y realizado con 11 personas, mujeres y hombres, entre 18 y 56 años, que hicieron el Camino de Santiago: 758 kilómetros en 30 días, a una media de 25 kilómetros al día y a un 56% de su frecuencia cardiaca máxima. A todos se les midió, antes y después, diferentes factores de riesgo de una enfermedad cardiovascular: proteína c-reactiva, colesterol, triglicéridos, presión arterial… Todos ellos perdieron peso (unos tres kilos de media), grasa, bajaron su presión arterial y mejoraron su capacidad cardiorrespiratoria. Y hay, en el otro extremo, estudios más sorprendentes, como uno anunciado recientemente en el congreso de Neuroscience en San Diego, que afirma que tres sesiones de ejercicio físico moderado durante el embarazo acelera el desarrollo neuronal y cerebral del recién nacido.

Ayuda a frenar 
el desarrollo de enfermedades como el Alzhéimer

Pero más allá de los estudios, manda la experiencia diaria de decenas de médicos que prescriben ejercicio para afecciones que, en teoría, no tienen nada que ver con el sudor o el cansancio.

A Cristóbal Belda, oncólogo de Hospitales de Madrid, le llegan pocos pacientes cuyos síntomas no correspondan realmente a un cáncer. “Hay muchos filtros previos, pero aun así, de vez en cuando llega a mi consulta un paciente cuyos síntomas son más la somatización de una crisis de ansiedad o de angustia, sensaciones totalmente subjetivas, que manifestaciones de un tumor”, dice Belda. “Y a todos ellos les receto de entrada, antes de recetarles un lexatin, unas buenas dosis de ejercicio”.

En algunos hospitales de EE UU el enfermo hace diálisis y bici a la vez

A muchos de los pacientes que no necesitan consulta ni tratamiento oncológico, las urgencias de los hospitales los derivan casi directamente a un psiquiatra, unos especialistas que, cada vez más, como Belda, prescriben química en forma de sudor y no en cápsulas. “Cuando prescribo ejercicio, los pacientes se quedan a veces un poco parados, pues muchos piensan que siempre que se va a un médico hay que salir con varias recetas en la mano, como si al no recetarles nada no se diera importancia a sus males. Sin embargo, cada vez lo aceptan mejor, lo admiten perfectamente, sobre todo como terapia complementaria.

De día sudor, de noche pastillas”, dice el psiquiatra Carlos Mur, director de hospital Psiquiátrico de Leganés. “Y lo hago convencido de su eficacia química, no solo, como se decía antes, para generarles a los pacientes una sensación subjetiva de bienestar. El ejercicio aeróbico, el running o el andar deprisa libera por un lado mioquinas, sustancias que influyen en los neurotransmisores y en las reacciones químicas que se desencadenan, por ejemplo, en casos de somatización por ansiedad, y por otro libera endorfinas, opiáceos endógenos con efectos relajantes y euforizantes. Generan la sensación de bienestar que todo el mundo siente al sudar. Activan los mismos receptores gabaérgicos que las benzodiacepinas, los ansiolíticos más comunes. El ejercicio ayuda a eliminar tensiones y somatizaciones en tejidos óseos y musculares, como la fibromialgia. Y libera adrenalina y testosterona, los principales ayudantes para generar situaciones de ansiedad, angustia y pánico. Hay que liberarse de la adrenalina”.

Somos química y 
el sudor produce también reacciones químicas

Mikel Izquierdo, catedrático y director del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra, ha centrado su trabajo y sus investigaciones en la prescripción de ejercicio en la tercera edad. “Nuestro objetivo”, dice, “es mejorar la capacidad funcional de enfermos de diabetes, obesidad, prevenir caídas y roturas de cadera. Con la implantación de la prescripción obligatoria de ejercicio en lugar de medicamentos en muchos casos se ahorraría miles de millones de euros al sistema de salud. El músculo es un órgano endocrino que ponen en marcha reacciones moleculares y libera sustancias vasodilatadoras, relajantes, estimulantes… El ejercicio provoca relajación muscular posterior, aumento de la temperatura corporal, aumento de la liberación de catecolaminas como la adrenalina, dopamina y serotoninas, cambio en las ondas cerebrales e incremento del flujo sanguíneo y oxigenación del sistema nervioso central”.

El mejor predictor de la esperanza de vida es la capacidad de andar

Más que de los mecanismos por los que el ejercicio actúa como un medicamento, Izquierdo prefiere hablar de ejemplos prácticos, cuenta, por ejemplo, cómo el ejercicio físico ayuda a frenar el desarrollo del alzhéimer, pues el entrenamiento de fuerza sirve para mejorar la función cognitiva y cuenta cómo en ciertos hospitales de Estados Unidos los pacientes renales se someten a hemodiálisis mientras pedalean en bicicletas estáticas. “Es una forma de romper el bucle: los enfermos se fatigan mucho porque no se mueven y, como se fatigan, no se mueven. No les mata el riñón, sino la fatiga y la falta de movimiento”, dice Izquierdo, que ha coordinado el libro Ejercicio físico es salud, en el que se detalla la prescripción de ejercicio para tratar y prevenir enfermedades como la hipertensión, la diabetes, enfermedades cardiovasculares y enfermedad pulmonar obstructiva, osteoporosis, cáncer de colon, cáncer infantil, artritis reumatoide, fibrosis quística y depresión.

Un estudio con peregrinos a Santiago mostró mejoras en muchos parámetros

Izquierdo pone otro ejemplo clarificador: “Un nonagenario que hasta entonces llevaba una vida autónoma e independiente funcionalmente ingresa en un hospital con neumonía. Del centro sanitario sale, por ejemplo, 10 o 15 días más tarde con la neumonía curada, pero tantos días de cama le han dejado tan débil (si no te mueves el músculo desaparece) que no puede ni andar y sale en silla de ruedas. Su capacidad funcional ha desaparecido. Esa persona morirá pronto, y no por la neumonía, que ya está curada, sino por vivir débil en silla de ruedas. Mucha gente no lo sabe, pero el mejor predictor de esperanza de vida es la capacidad de andar. Midiendo la velocidad de marcha de los ancianos se puede predecir, casi con precisión de una semana, cuánto van a vivir”

Sustancias naturales y reparadoras

  • Contra enfermedades neurodegenerativas. El BDNF es una de las sustancias que fabrican los músculos durante el ejercicio y que tienen efectos positivos en el organismo. En este caso, el BDNF (brain-derived neurotrophic factor) aparece con ejercicio aeróbico moderado (por ejemplo, caminar a buen ritmo) y ejerce sobre el cerebro, ayudando a la plasticidad de las neuronas. Entre sus futuras aplicaciones médicas, todo según el investigador Alejandro de Lucía, estaría el complemento de tratamientos antidepresivos y la protección contra enfermedades neurodegenerativas. 
  • Atrofia muscular. La IL-4 
    y la IL-13 (interleuquinas 4 y 13) llegan, por ejemplo, al levantar pesas, y podrían llegar a usarse en tratamientos contra enfermedades que cursan degeneración neuromuscular, como la distrofia de Duchenne.
  • Cáncer de colon. El complejo S100A8 – S100A9 (calprotectina) se fabrica al hacer ejercicio aeróbico extenuante como correr maratones, e inhibe el crecimiento de tumores. Se podría llegar a usar como terapia coadyuvante 
    del cáncer de colon.
  • Antienvejecimiento. La visfativa (también conocida como NAMPT o PBEF) se produce al practicar ejercicio aeróbico y, aparte de actuar, como el resto de estas sustancias, sobre los propios músculos, lo hace sobre el tejido adiposo. Tiene potencial para ser utilizada en las terapias antienvejecimiento.

fuente

http://sociedad.elpais.com/

Para que no se nos olvide: Ejercicio físico y sus beneficios contra el cáncer

30 Oct
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Hace unos días saltaba la noticia publicada en el British Medical Journal de que el ejercicio físico tiene una eficacia terapéutica potencialmente tan eficaz como los medicamentos en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

 

Se observa cada vez más un paralelismo entre los factores de riesgo cardiovascular y el riesgo de padecer cáncer, por lo que posiblemente al modificar en sentido positivo nuestro estilo de vida podemos intervenir en una mejora en ambos grupos de enfermedades.

 

Son muchos los estudios que están confirmando los beneficios del ejercicio físico en el cáncer, arrojando interesantes conclusiones. El ejercicio es una de las medidas más significativas que se pueden tomar para protegerse de muchos tipos de cáncer. Hasta una tercera parte de las muertes vinculadas al cáncer en dos de los tipos de cáncer más comunes, el cáncer de mama y de colon, están relacionadas con la obesidad y con un estilo de vida sedentario.

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El ejercicio también puede jugar un papel muy importante en la prevención del cáncer. La mayoría de los cánceres son producto de factores relacionados con el estilo de vida, y no tanto con la genética. Reducir el  perímetro abdominal se relaciona con un menor riesgo de padecer cáncer de mama. Más de 24 estudios han demostrado que el riesgo de cáncer de mama de las mujeres que hacen ejercicio es de 30% a 40% menor que el de las mujeres con un estilo de vida sedentario. Los estrógenos (hormonas femeninas) juegan un papel muy importante. Las mujeres con altos niveles de estrógenos en la sangre tienen un riesgo mayor de cáncer de mama. Como con el ejercicio se disminuyen esos niveles en sangre, consecuentemente se produce una disminuición en el riesgo. El ejercicio también reduce la insulina en sangre, factor conocido que también contribuye al desarrollo del cáncer.

Incluso las mujeres post-menopáusicas tienen que preocuparse por el estrógeno porque sus células grasas producen dicha hormona. Las mujeres que hacen ejercicio de forma regular tienen menos grasa y, por lo tanto, producen menos estrógeno. Cada año se descubren más de 20.000 casos nuevos de cáncer de mama en España. La prevención del cáncer mediante el ejercicio es una de las mejores maneras de tomar el control de su salud. De todo lo anteriormente expuesto nace “Women in Motion”, un proyecto de investigación pionero en Europa, realizado por el INEF de la Universidad Politécnica de Madrid, en colaboración con la Asociación de Cáncer de Mama de Madrid (ASCAMA). Este programa tiene como objetivo estudiar la influencia del ejercicio aeróbico moderado en la calidad de vida de las mujeres con Cáncer de Mama.

 

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El ejercicio juega un papel muy significativo en la prevención del cáncer de colon y recto. Es alentador saber que más de 36 estudios demuestran que las personas que se ejercitan reducen su riesgo de cáncer de colon en un 20% o más, en comparación con aquellas que son sedentarias. Los beneficios del ejercicio pueden notarse tanto en hombres como en mujeres, aunque el efecto es más significativo en los hombres.

 

Se cree que los cambios en los ácidos digestivos y otras sustancias que se producen con el ejercicio ofrecen un tipo de protección contra el cáncer de colon.La reducción de la grasa corporal, la insulina y otros factores de desarrollo del cáncer también podrían contribuir a la reducción del riesgo de cáncer de colon en quienes hacen ejercicio. Los estudios recientes revelan cómo la actividad física disminuye el riesgo de cáncer, desde la reducción de la inflamación crónica hasta la mejora en la reparación del ADN.

Pero ¿cuánto ejercicio es necesario realizar? Una buena meta de ejercicio es 30 minutos al día, casi todos los días de la semana. Para obtener más beneficios aún, es bueno el ejercicio moderado durante una hora al día. Las actividades de intensidad moderada, como caminar a paso vivo, podría ser suficiente.

¡Es mucho más fácil de lo que cree! Media hora de actividad física diaria, como caminar, nadar lentamente o hacer recorridos lentos en bicicleta puede ser un buen comienzo. Esta lista muestra más maneras de ser más activo:

  • Use las escaleras en lugar del ascensor.
  • Camine o monte en bicicleta para llegar a su destino. Dé una pequeña caminata después de comer.
  • Haga ejercicio a la hora del almuerzo con sus amistades o amigos.
  • Salga a bailar. Además de hacer ejercicio es una buena actividad lúdica y se divierte.
  • Use un podómetro todos los días y observe el aumento en los pasos que da. Póngase un objetivo diario de pasos a alcanzar.
  • Apúntese a un gimnasio o centro deportivo.
  • En lugar de enviarles correos electrónicos a sus compañeros de trabajo, camine para visitarlos.
  • Monte en una bicicleta estática o haga ejercicios abdominales, suba y baje las piernas o haga sentadillas mientras mira televisión.
  • Aparque lejos de la oficina, tienda o biblioteca y regálese una buena caminata.
  • Cuando haga mal tiempo como para estar al aire libre, camine con un amigo en un centro comercial.
  • No haga el mismo tipo de ejercicio todo el tiempo porque terminará por aburrirse o considerarlo como una tarea más.

Muchas veces las personas consideran el ejercicio estrictamente como una alternativa para perder peso o verse mejor. Estos incentivos podrían ser efectivos, pero con el ejercicio se trata realmente de tomar las riendas de su salud evitar enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

 

Pero el ejercicio no sólo sirve para prevenir, también sirve para todos los pacientes oncológicos en curso de tratamiento activo (si su estado no está demasiado deteriorado, claro está). Numerosos estudios han sugerido que el ejercicio, desde intensidades suaves a moderadas, tiene muchos beneficios para personas con cáncer. Algunos de estos beneficios incluyen: incrementos en la función cardiovascular, pulmonar y muscular (a raíz de un incremento en el consumo de oxigeno), volumen de eyección cardiaca, volumen minuto cardiaco, vascularización muscular, circulación linfática, ritmo metabólico, tono muscular, fuerza, coordinación y balance. Durante el tratamiento contra el cáncer, la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía puede causar efectos duraderos muy positivos a varios tejidos biológicos. Pongámonos pues todos las pilas, prescribamos ejercicio y busquemos cualquier motivación para movernos de la silla. 

Les dejo con dos videos motivadores y francamente originales sobre el ejercicio que circulan por la red. Aunque están realizados por conocidas marcas comerciales no recibo patrocinio por ninguna de ellas. Simplemente las pongo como una forma divertida de motivarse a hacer ejercicio. Les aseguro que le provocarán la sonrisa.

Magic pills

http://www.youtube.com/watch?v=6DB_nstSfbw

¿Cómo gastar 2000 Calorías?

http://www.youtube.com/watch?v=3eI7iea-m28

fuente
 http://draruiz.blogspot.com.es

Promovamos el ejercicio físico: poco a poco se avanza contra el cáncer

26 Ago

Un grupo de corredores en el maratón ComradesUn grupo de corredores en el maratón Comrades, de Durban a Pietermaritzburg. | Reuters
José Luis de la Serna | Madrid

El último congreso de ASCO (Asociación Americana de Oncología Clínica), que acaba de terminar en Chicago, ha puesto de manifiesto que se están dando pasos determinantes para atacar los tumores malignos con mucha más finura de lo que se hacía hace sólo una década. Más marcadores moleculares específicos, mejor conocimiento de las características moleculares de la lesión, nuevos productos que consiguen aumentos significativos de la supervivencia en cánceres de hasta ahora de pésimo pronóstico… En general, buenas noticias.

Sin embargo, uno de los estudios que, desde la perspectiva de la prevención de la enfermedad más temida en el mundo, ha pasado algo desapercibido y merece un comentario adicional.

Se trata de un trabajo prospectivo en el que se ha seguido a una cohorte de 17.000 varones durante 20 años y en que se ha evaluado la incidencia de distintos tipos de cáncer y su relación con la forma física que cada participante tenía en el momento del inicio del estudio. La media de edad era de 50 años.

Los datos son tajantes. Aquellos que más aguantaron en su momento corriendo en la cinta rodante, los tops de cinco posibles categorías, tuvieron una disminución de la incidencia de cáncer de pulmón y de colon muy significativa. El riesgo de cáncer de pulmón bajó un 70% y el de colon un 40% en aquellos que hacían ejercicio de nivel con regularidad, los mejor entrenados. Son porcentajes que deben considerarse como una de las mejores noticias que se han producido en ASCO.

Es lamentable que un estudio así no haya merecido titulares en los medios de comunicación que cubrían el evento científico. Aún reconociendo que el trabajo es de observación, epidemiológico. No es un ensayo controlado. 

La disminución de la frecuencia del cáncer de pulmón entre los más atletas tiene posiblemente una explicación fácil. Es difícil estar en buena forma física si se es fumador y aquellos que no fuman tienen una incidencia bajísima de cáncer de pulmón.

Menos claro, aunque muy trascendente, es el porqué de la relación inversa que existe entre ejercicio y cáncer de colon. Pero como los tumores colo-rectales se están convirtiendo también en una pandemia, un dato como éste no debe caer en saco roto. La patología maligna del intestino grueso es, después de la de pulmón, la que más muertes causas. Aunque el diagnóstico precoz de este problema, o de su precursor (el pólipo benigno), disminuye de una manera drástica la mortalidad de estos tumores, la generalización de pruebas de detección temprana de los mismos -hemorragias ocultas en heces y/o colonoscopias- es una tarea imposible. 

Por eso, el esfuerzo mayor que deberían hacer los sistemas sanitarios de los países desarrollados tendría que centrarse en promover el ejercicio físico.

De acuerdo con el último informe de la OMS hay por delante mucho trabajo que hacer en este campo porque la tasa de inactividad es elevada en demasiados países.

El reto ahora consiste en conseguir modificar los malos hábitos instaurados entre una población muy perezosa e intentar que una gran mayoría cambie la parsimonia de la silla, el sillón y el vehículo por un par de zapatillas con las que quemar un número importante de calorías al día. Ese es el desafío de todos los sistemas sanitarios del mundo. La mejor solución para mejorar la salud de casi todo el planeta. 

Fuente:
Vanessa y Josu
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http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/06/05/codigosalud/1370426269.html

EJERCICIO FÍSICO Y DEPRESIÓN

15 Jul

 

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Un estudio publicado en el 2005  por la Escuela de Medicina de Harvard encontró que caminar rápido durante 35 minutos al día cinco veces a la semana o 60 minutos al día, tres veces a la semana tenían un influencia significativa en  los síntomas leves y moderados de depresión.

 Un seguimiento de este estudio observó  que los efectos del ejercicio duraban más que los efectos de los antidepresivos .

Texto integro en ingles:
http://www.health.harvard.edu/newsweek/Exercise-and-Depression-report-excerpt.htm
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ADEMAS

El ejercicio aeróbico regular traerá cambios notables para tu cuerpo, tu metabolismo, tu corazón y tu espíritu. Tiene una capacidad única para alegrarse y relajarse, para llevar el estímulo y la calma, para contrarrestarla depresión y disipar el estrés. Es una experiencia común entre los atletas y se ha verificado en ensayos clínicos. El ejercicio se usa para tratar los trastornos de ansiedad y la depresión clínica. 

 Los beneficios mentales de ejercicio aeróbico tienen una base neuroquímica.

El ejercicio reduce los niveles de hormonas de estrés del cuerpo, tales como la adrenalina y el cortisol. También estimula la producción de endorfinas, sustancias químicas del  cerebro que son analgésicos naturales del cuerpo y elevadores del estado de ánimo.

Las endorfinas son responsables de la “euforia del corredor”  por los sentimientos de la relajación y el optimismo que acompaña a muchos entrenamientos duros .

 Salvo en caso de enfermedad  que se lo impida, usted debe hacer ejercicio casi todos los días. Eso no significa necesariamente ir al gimnasio o entrenarse para un maratón. Pero hacer ejercicio moderado-caminar- 30 -40 minutos diarios te proporcionará grandes beneficios.

Información científica al respecto nos la proporciona la Escuela de Medicina de Harvard  en la siguiente pagina web:

http://www.health.harvard.edu/newsletters/Harvard_Mens_Health_Watch/2011/February/exercising-to-relax?utm_source=mens&utm_medium=pressrelease&utm_campaign=mens0211
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