Telemedicina en oncología y humanización en tiempos de COVID.

30 Oct

La Telemedicina en tiempos de COVID se ha impuesto. Muchas voces ya apuntan que ha venido para quedarse y en el campo de la Oncología también. La Telemedicina es un concepto amplio. Abarca desde la simple consulta telefónica hasta las más sofisticadas intervenciones médicas realizadas a través de diversos dispositivos móviles. Esta larga crisis sanitaria en la que nos encontramos inmersos, no ha hecho más que ampliar y acelerar su uso.

Vaya por delante que la Telemedicina no es un sustituto de la Medicina presencial. Nuestro trabajo se sustenta fundamentalmente en el trato personal, en ver, en escuchar, en tocar y hasta percibir olores. La Telemedicina  la debemos entender como un complemento. Puede ayudar a hacer una práctica médica mejor y más eficiente. Propicia a una participación más proactiva en el control y autocuidado de la enfermedad.

Posiblemente ni los propios médicos éramos conscientes que estábamos ejerciendo la Telemedicina desde hace muchos años. Un simple control telefónico de un paciente para comunicar un resultado constituían ya un acto médico. Lo veníamos realizando de una forma puntual o más o menos reglada en función del tipo de paciente. La pandemia del COVID19 nos ha obligado a los médicos durante a estar pegados al teléfono. Hemos atendido así a casi la totalidad de los enfermos oncológicos en seguimiento ambulatorio.

El nivel de satisfacción y aceptación por parte de los pacientes de la consulta telefónica ha sido alta, especialmente durante el confinamiento. Sin embargo, puede interpretarse como un sustituto de la consulta presencial y no debe ser así. La consulta presencial es insustituible. Una buena Telemedicina  nos obliga a un cambio de cultura por parte de todos. Hemos de tener en cuenta que hay margen de mejora:

Del médico o profesional sanitario:

  • Entrevistas  bien estructuradas, protocolizadas y bien preparadas

  • Habilidades en comunicación verbal, cuidando el mensaje, la cadencia y el tono de voz.

De las instituciones sanitarias:

  • Ampliación de la red telefónica para no colapsar las llamadas.

  • Integración de la consulta telefónica en la Historia Clínica Electrónica

  • Accesibilidad a este tipo de consulta con los recursos humanos y técnicos necesarios adaptados a la demanda de los pacientes y con garantías jurídicas.

  • Agendización de citas con tiempo suficiente para llevarlas a cabo de forma eficiente.

  • Facilitar la consulta telefónica con dispositivos manos libres y marcación automática de las llamadas

Del paciente:

  • Atención de la llamada por parte del paciente (no del familiar o el cuidador) a la hora convenida.

  • El paciente debería permanecer en un lugar confortable y seguro para su privacidad, intimidad y confidencialidad.

  • Proactividad por parte del paciente para recoger algunos datos que pueden ser de interés.

Con todos estos pequeños cambios podemos hacer una consulta telefónica de calidad, satisfactoria y que cubra las necesidades del paciente. En los casos que haya que comunicar malas noticias o no es posible resolver un problema puntual, se debe optar por la clásica consulta presencial. Aventuramos que el futuro irá hacia un modelo mixto, donde coexistirán diferentes modelos de consulta.

Cabe ir más allá y contemplar todos los canales de los que disponemos. No todo es tan simple como una cuestión de consulta presencial o telefónica. Ambas son consultas sincrónicas. Éstas al igual que las videoconsultas precisan de que médico y paciente estén presentes al tiempo. Pensemos también que existe también la posibilidad de realizar consultas asíncronas: correo electrónico, mensajería instantánea o a través de consulta vía web o aplicaciones móviles. En muchos países de nuestro entorno este tipo de consulta ya se vienen realizando desde hace años. Sin embargo todavía hay que asegurar el marco jurídico adecuado y las condiciones éticas óptimas de seguridad, privacidad y confidencialidad.

Hablar de tecnología en Medicina apunta a pensar en algo antagónico a la humanización. El problema de fondo no deriva de la tecnología. Deshumanizamos siempre que hagamos un mal uso de la tecnología. Pensemos que detrás de una conexión médica vía telemática hay dos personas: el paciente y el médico. El que sufre una enfermedad y el que proporciona una relación de ayuda. Cambia el medio, pero no cambian los protagonistas del proceso asistencial.

Maridar la Telemedicina con la Humanización pasa por hacer un esfuerzo en transmitir cercanía al paciente. Esa cercanía se consigue con empatía, cuidando cómo informamos. Es importante estudiar el mensaje que queremos transmitir utilizando siempre un lenguaje asequible. Poner también el énfasis en la cadencia y en el tono de voz, reinterrogando para comprobar que el mensaje se ha entendido.  Practicar la escucha activa y resumir nuestra entrevista es una excelente práctica. Debemos personalizar nuestro trato desde una óptica biopsicosocial dando calidad a la dimensión humana. Una buena organización de este sistema puede conseguir transmitir confianza sin tener esa deseada presencia.

La accesibilidad es fundamental. Para ser accesibles es importante ofrecer los recursos humanos y técnicos necesarios. Hay que responder a la actual demanda de acceso debido a la pandemia de COVID19. Para ello cabe reflexionar qué está fallando.

Como ejemplos tenemos :

  • La brecha digital en algunos hogares

  • La insuficiente cobertura digital en el medio rural,

  • La falta de homogeneización entre las comunidades autónomas

  • La infrautilización de los medios digitales

  • Las barreras de índole cultural o legal.

A todo esto cabe añadir que el paciente oncológico se ha sentido especialmente vulnerable a esta pandemia de COVID19. Al igual que en otros pacientes no COVID hemos tenido que gestionar cambios organizativos y estructurales a toda velocidad. Los pacientes han aceptado bien la atención telemática y han agradecido poder contar con nosotros desde la distancia resolviendo sus dudas y preocupaciones.

En paralelo hemos adaptado los tratamientos y las secuencias al momento epidemiológico. A nivel de nuestra especialidad médica, la Oncología Radioterápica, se ha producido una aceleración en la adopción de sistemas remotos. Con ello se han realizado consultas y planificaciones de tratamiento telemáticamente. Asimismo hemos podido mantener un calendario de sesiones de formación continuada a través de conferencias o congresos virtuales.

Como podemos comprobar la Telemedicina abre un campo de posibilidades infinito. Este nuevo escenario acelerado por la pandemia nos debe hacer repensar nuestra metodología de trabajo, también en Oncología.  Todas estas herramientas deben contribuir a construir una medicina que se complemente con la tecnología, que sea más eficiente, más cercana y sobretodo más humana.

Les dejo con un video con casos de éxito de la Telemedicina en nuestro medio.

fuente

https://www.radioncologa.com/

informa

“punto de encuentro y de información de los pacientes de gist”

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