” queda patente que nuestra labor prioritaria como oncólogos sigue siendo el cuidado de nuestros pacientes todavía más en una época tan convulsa como la provocada por el coronavirus”

30 Mar

gettyimages-1212596272-2048x2048

Web

 

 

“Si bajamos la guardia, corremos el riesgo de que, una vez superada como esperamos esta pandemia, los pacientes con cáncer hayan sufrido un doble castigo: el que causó directamente el virus y el que se provocó por un cuidado inadecuado del cáncer”

 

 

 

 

 

Que vivimos en una situación de guerra es una triste e incontestable realidad. Ante esta infección que nos ataca, hay que prestar especial atención a los vulnerables, y, en entre estos, la población con cáncer puede ser una de las más importantes: el COVID-19 se ha convertido en la amenaza de un paciente ya de por sí amenazado. Por eso, la labor primordial del oncólogo en estos tiempos convulsos sigue siendo el cuidado del paciente con cáncer, pero ¿Cómo podemos hacerlo en medio de esta guerra? Una labor difícil pero imprescindible, no hay que olvidar que los enfermos oncológicos pueden llegar a representar hasta un tercio de la atención hospitalaria. Y ese es el primer problema, ya que, bruscamente, el hospital ha pasado de ser el pilar de la ayuda a un territorio hostil para el paciente con cáncer.

istockphoto-1210927286-2048x2048

 

En apenas días, hemos asistido atónitos a un frenazo de muchas unidades de diagnóstico o áreas quirúrgicas fundamentales para un paciente que tiene que ser diagnosticado y tratado de un cáncer potencialmente curable. Por ello, tenemos que extremar la vigilancia para que no se escape ningún paciente. Los comités multidisciplinarios siguen siendo necesarios, pueden seguir reuniéndose incluso de forma virtual, porque será preciso definir en cada caso la indicación de la cirugía o de cualquier tratamiento. Puede que no sea el mejor momento para realizar una intervención quirúrgica e, incluso, que sea mejor diferir muchas de ellas, pero tendrá que ser definido caso por caso y de acuerdo con el paciente.

 

descarga

 

Los enfermos en tratamiento suponen un reto todavía más complejo: muchos de ellos están recibiendo quimioterapias que son inmunosupresoras y, por tanto, aumentan el riesgo de complicaciones si el enfermo se infecta por el COVID-19. En aquellos otros con terapias dirigidas y hormonales se desconoce qué puede pasar, al igual que ocurre con la moderna inmunoterapia, una gran incógnita. Por desgracia, se ha tenido que parar la inclusión en la mayoría de los ensayos clínicos, muchas veces la mejor opción terapéutica para algunos pacientes. Por eso, uno de los principales objetivos ha sido individualizar el tratamiento de cada enfermo, considerando el balance riesgo/beneficio. Otra iniciativa se ha centrado en evitar que el paciente acuda al hospital y reducir su riesgo de contagio. Para ello, aquellos pacientes en los que se ha considerado que se podía hacer, se han hecho consultas de revisión telefónica, se ha suministrado medicación oral para varios meses o se han modificado las pautas de administración intravenosa buscando las más prolongadas. De hecho, otra preocupación ha sido proteger el hospital de día evitando la entrada de posibles pacientes infectados y extremando las precauciones de contacto, una tarea nada fácil pero que hasta ahora parece que se ha conseguido con relativa eficacia.

 

recomendaciones-contra-el-coronavirus.r_d.574-201

 

 

En medio de esta primera oleada de infectados, no hemos vivido una alta incidencia de afectados por el COVID-19 entre los pacientes oncológicos. Puede ser que esta población, muy preocupada por su salud, haya extremado las medidas de protección que desafortunadamente otros no han tomado, pero sinceramente no sabemos lo que podrá pasar después. De ahí la importancia de todas las medidas previamente descritas que se están haciendo para preservar al máximo a los pacientes y evitar los riesgos de tratamientos inadecuados en este periodo. En la mayoría de los casos estas medidas se han tomado de forma individual en cada hospital, atendiendo a sus necesidades y características y, a un ritmo frenético, se han ido emitiendo procedimientos y protocolos porque la situación así lo está exigiendo.

 

SEOM

 

Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), estamos trabajando para evaluar toda la información que se va generando a tiempo real con el objetivo de ayudar a nuestros oncólogos y pacientes y tratar de unificar criterios en beneficio de todos. De este modo, se han emitido varios documentos y se ha abierto un canal de información permanente porque hay una avalancha de información gubernamental, autonómica o de otras sociedades científicas de oncología como la europea (ESMO) o la americana (ASCO), sobre los procedimientos y medidas a tomar con los enfermos de cáncer que es preciso cribar y definir para nuestro entorno concreto.

Además, lo cierto es que, con esta infección, nos movemos en un terreno de incertidumbre y de evidencia científica limitada que es todavía muy insuficiente también en el terreno del cáncer. Los pocos datos disponibles proceden de China y de Italia, y apuntan a un mayor riesgo de complicaciones y mortalidad en la población oncológica, pero necesitamos datos más completos. Por eso, desde SEOM se ha iniciado también un registro de casos para ir viendo la evolución de estos y luego hacer un estudio que nos defina el perfil de esta infección en nuestros pacientes.

 

unnamed

Finalmente, me gustaría tocar un tema muy delicado y que posiblemente tendrá que ser abordado en profundidad en función de los acontecimientos. Con un sistema sanitario muy tensionado por esta grave pandemia, los recursos para pacientes críticos se están quedando limitados y tristemente habrá que elegir en una situación tan extrema como la actual quién se puede beneficiar más de estas medidas. Con frecuencia el paciente oncológico es estigmatizado a la hora de valorar su pronóstico de supervivencia en situaciones que requieren tratamientos urgentes. Ahora más que nunca, los oncólogos podemos ser clave para evitar que se puedan producir inequidades a la hora de una toma de decisión tan dura como esta. Los oncólogos vamos a ser fundamentales para informar de la situación concreta de cada paciente y poder estimar las expectativas reales de supervivencia. No hay que olvidar que cada vez son más prolongadas e, incluso en los supervivientes ya curados de cáncer, similares a las de su rango de edad. Por tanto, queda patente que nuestra labor prioritaria como oncólogos sigue siendo el cuidado de nuestros pacientes todavía más en una época tan convulsa como la provocada por el coronavirus.

Si bajamos la guardia, corremos el riesgo de que, una vez superada como esperamos esta pandemia, los pacientes con cáncer hayan sufrido un doble castigo: el que causó directamente el virus y el que se provocó por un cuidado inadecuado del cáncer.

Javier de Castro Carpeño

Oncólogo Médico

Vocal en la junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica
SEOM

 

gettyimages-1212596272-2048x2048

 

Propuestas del grupo francés de sarcoma para el tratamiento de pacientes con sarcoma durante el brote de COVID-19

 

 

 

Logo-GSF_INCa_pt

 

 

AUTORES
N Penel 1 , S Bonvalot 2 , V Minard 3 , D Orbach 4 , F Gouin 5 , N Corradini 6 , M Brahmi 7 , P Marec-Bérard 6 , S Briand 8 , N Gaspar 3 , C Llacer 9 , S Carrère 10 , A Dufresne 7 , A Le Cesne 11 , JY Blay 7 .

 

Con respecto al brote de COVID-19, proponemos una adaptación de las recomendaciones actuales para la práctica clínica.

Los pacientes con sospecha de COVID-19 deben ser examinados para detectar la presencia del virus. Si se confirma o se sospecha mucho (clínicamente o tomografía computarizada), cualquier tratamiento debe posponerse al menos 15 días después del inicio de los síntomas y cuando el paciente se haya recuperado.

 

 

Sarcoma localizado

 

 

  • ESMO [1-3] Las recomendaciones de práctica clínica se aplican sin modificación para pacientes sin síntomas de COVID-19.
  • No demore la cirugía para pacientes operables sin síntomas COVID: sarcoma de tejidos blandos de grado 2-3, sarcoma óseo, GIST y sarcoma visceral.
  • En el caso de cirugía de alto riesgo (sarcoma retroperitoneal): garantizar la capacidad de reanimación postoperatoria.
  • La radioterapia para el sarcoma de tejidos blandos no debe retrasarse.
  • Para el sarcoma de tejidos blandos, la quimioterapia neoadyuvante debe reservarse para pacientes que no pueden operar o en quienes la única intervención posible es la mutilación. También discuta la radioterapia preoperatoria, según la ubicación y el tipo histológico.
  • Sarcomas de Ewing y Osteosarcoma: Mantener regímenes de quimioterapia neoadyuvante y adyuvante, sin modificación para pacientes sin síntomas de infección por COVID-19.
  • Rabdomiosarcoma alveolar y embrionario: mantener programas de quimioterapia neoadyuvante y adyuvante, sin modificación para pacientes sin síntomas de infección por COVID-19.
  • tumores conectivos con malignidad intermedia: favorecen la vigilancia activa; en caso de enfermedad progresiva: favorezca una opción sin AINE [4].
  • Para Gists con alto riesgo de recaída, inicie el tratamiento adyuvante con imatinib.

 

 

 

 

Enfermedad avanzada

 

 

  • Sarcoma de partes blandas: en la fase metastásica, el tratamiento de primera línea sigue siendo la quimioterapia con doxorrubicina, con factores de crecimiento sistemáticos:
  • doxorrubicina-dacarabazina si leiomiosarcoma con metástasis pulmonares limitadas sin extensión extratorácica y accesible para cirugía torácica;
  • doxorrubicina-ifosfamida para otras histologías con metástasis pulmonares limitadas sin extensión extratorácica y accesibles para cirugía torácica
  • Sarcomas de tejidos blandos: se puede prescribir un tratamiento de  grado y más allá de acuerdo con las recomendaciones de la práctica: se pueden preferir los tratamientos orales (pazopanib o incluso regorafenib) para limitar el movimiento de pacientes para el sarcoma no liposarcoma. Para liposarcomas: trabectedina o eribulina.
  • GIST: las recomendaciones se aplican con imatinib y en la fase metastásica (luego sunitinib y regorafenib)
  • Sarcomas óseos con metástasis en el momento del diagnóstico: tratamiento clásico de primera línea, p. Ej., VDC-IE para el sarcoma de Ewing
  • Recaída metastásica del sarcoma óseo: topotecán y ciclofosfamida para el sarcoma de Ewing; no hay un estándar de atención para los osteosarcomas (discuta el tratamiento antiangiogénico, por ejemplo, regorafenib o pazopanib)

 

Logo-GSF_INCa_pt

texto original/autores/referencias

 

https://expertisesarcome.org/sarcoma-and-covid-19/

 

FUENTE

 

Sarcoma European LatinAmerican Network (SELNET)

 

 

 

Virus Child Draw

 

pero no olvidéis, lo más importante:

#EnCasaSalvasVidas

#QuedateEnTuCasa

 

 

👉 Toma muy en serio las medidas de confinamiento: prevenga la propagación,

aplanar la curva

 

y evite el colapso del sistema de salud !!!!!!!!!!!!!!!!

 

 

gettyimages-1213679541-2048x2048

 

 

#AplausoSanitario

 

 

Man self isolating at home

 

 

 

toda la información de colectivogist sobre coronavirus:

 

 

 

https://colectivogist.wordpress.com/category/coronavirus/

 

 

50ad972017b80d664f7c21c48f859779

 

Si deseas recibir una notificación informativa privada por WhatsApp  cada vez que publiquemos una nueva entrada en el blog

 

 

 

 

Envíanos tu nombre y teléfono móvil a

 

colectivogist@gmail.com

 

 

 

informa

gist-espac3b1a

 

“punto de encuentro y de información de los pacientes de gist” 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: