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Cuatro fármacos contra el cáncer que demuestran cómo las farmacéuticas encarecen medicamentos desarrollados con fondos públicos

19 Abr

 

 

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  • El informe Los medicamentos para el cáncer: altos precios y desigualdad, publicado por No es sanodenuncia los altos precios de los tratamientos oncológicos y los grandes beneficios que reportan a la industria
  • El estudio evidencia, con cuatro ejemplos, las estrategias comerciales de las compañías y de qué forma las investigaciones de su eficacia es financiada con dinero público

 

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Medicamentos contra el cáncer con precios muy elevados y que generan un gran beneficio a la industria farmacéutica pero que han sido desarrollados con una importante inversión pública en las fases de investigación y en los ensayos clínicos. Esta es la principal conclusión del informe Los medicamentos para el cáncer: altos precios y desigualdad, publicado por la plataforma No es sano en el marco de su campaña Nos la juegan

 

Los precios de los medicamentos oncológicos, que se duplicaron en los últimos diez años, causaron “un impacto directo en los sistemas de salud de todo el mundo, incrementando el gasto farmacéutico y limitando su acceso en muchos países“. “En España, algunas de las terapias más empleadas para tratar tumores alcanzan los 30.000, 40.000 y hasta 100.000 euros por paciente al año. Unos precios inasumibles para el sistema sanitario, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez es mayor el número de casos diagnosticados, que pasará de 247.000 en 2015 a 315.000 en 2035, casi un treinta por ciento más”, denuncia la plataforma. 

Esta situación se debe a un sistema de propiedad intelectual “que deja en manos de las compañías farmacéuticas la fijación de los precios de los fármacos” y a un marco regulatorio “poco transparente que beneficia a la industria en detrimento del interés público”.

Según revela el informe citado, la industria fija los precios arbitrariamente, en función de la capacidad del mercado de cada país. Las negociaciones con las administraciones públicas están sujetas a acuerdos de confidencialidad que impiden hacer público cuánto se paga por los medicamentos

En España no es posible acceder a los acuerdos entre el Gobierno y la industria y, además, el peso presupuestario recae sobre las comunidades autónomas. Por ello, los precios de los fármacos son diferentes entre regiones y hospitales.

La falta de transparencia y la posibilidad de regular los precios que tienen las farmacéuticas “pone en peligro los recursos finitos del sistema sanitario y obligando a recortar de otras partidas muy necesarias”.

En España, algunas de las terapias más empleadas para tratar tumores alcanzan hasta los 100.000 euros por paciente al año. Unos precios “inasumibles” para el sistema sanitario, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez es mayor el número de casos diagnosticados.

 

 

Para demostrarlo, el informe revela los casos de cuatro fármacos concretos que, con precios elevadísimos, reportan un gran beneficio a la industria farmacéutica pero que, sin embargo, se desarrollan gracias a una fuerte inversión de las instituciones públicas. 

01. Trastuzumab

Las primeras investigaciones de Dennis Slamon para desarrollar este medicamento para combatir el cáncer de mama contaron, en un primer momento, con el apoyo de la industria farmacéutica que, más tarde, pasó a considerar el proyecto poco rentable y retiró su apoyo al proyecto. En ese momento, Slamon consiguió el apoyo de fundaciones para continuar desarrollando su fármaco que, tras mostrar su eficacia, recuperó la financiación de la industria. 

No obstante, “casi el 50% de los ensayos clínicos relacionados con este medicamento se han producido en centros públicos o con el dinero de fundaciones y universidades”, revela el informe. “Hoy en día, trastuzumab, que está comercializado por Roche, ha generado más de 60.000 millones de euros en ventas desde que salió al mercado y está sujeto a un entramado de más de 40 patentes”, denuncia. 

02. Alemtuzumab

Primero, salió al mercado con el nombre de MabCampath y servía para tratar la leucemia. Más tarde, se vio que tenía efectos para combatir la esclerosis múltiple –cuyos tratamientos son más caros–, así que fue retirado y puesto a la venta posteriormente bajo otro nombre: Lemtrada. 

Su precio se multiplicó por 15 y llegó a alcanzar los 58.000 euros. Sin embargo, el 70% de los ensayos clínicos de este medicamento se realizó con presupuesto de universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro. Y en cinco años, a la industria farmacéutica le ha reportado unos beneficios de casi 1.000 millones de euros en ventas

03. CAR-T

Se trata de dos nuevas terapias que utilizan las propias células del organismo para hacer frente al cáncer. Tratan leucemias: Kymriah, de Novartis, y Yescarta, de Gilead. Sus precios superan los 475.000 dólares en el primer caso y 373.000 en el segundo, pero son fármacos cuya investigación se llevó a cabo gracias a recursos públicos: más de 300 millones de dólares solo en EEUU. Más del 60% de los ensayos, además, ha sido financiado a través de universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro.

“La puesta en marcha de estas primeras terapias ha estado además acompañada de grandes operaciones empresariales, con acuerdos millonarios para la compra de estos tratamientos, que abren la puerta a un nuevo mercado de medicamentos contra el cáncer aún más caro”, añade el informe.

04. Bevacizumab

Comercializado con el nombre de Avastin, salió al mercado en el año 2004 y se emplea para luchar contra diferentes tipos de cáncer, lo que lo ha convertido en unos de los medicamentos más rentables de Roche. Más tarde, demostró que tenía propiedades efectivas para combatir la degeneración macular, un tipo de ceguera, por lo que la compañía decidió sacar a la venta un fármaco nuevo con las mismas propiedades pero con otro nombre y multiplicar su precio por 100. 

“Bevacizumab ha tenido una importante participación pública en su investigación y desarrollo, especialmente en los ensayos clínicos, donde más del 50% está pagado con dinero procedente de universidades, centros de investigación o fundaciones sin ánimo de lucro”, revela No es sano. No obstante, desde que salió a la venta, sus beneficios han alcanzado los 61.000 millones de euros a la industria farmacéutica. 

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fuente

http://noslajuegan.org/

http://noessano.org/es/

 

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